sábado, 21 de diciembre de 2013

El asunto que te quita la vida.


La fotografía nunca es un estado neutral de las cosas, ni siquiera es una representación de la realidad, como afirma Pedro Meyer (y lo escuchamos diciendo esto en su última visita en Morelia por el Encuentro de Fotografía Centro Occidente en el Centro Cultural Clavijero). La fotografía es siempre un punto de vista, y en este sentido, también puede manifestar una opinión. Toda fotografía, de acuerdo con Boris Kossoy, tiene su origen en el deseo de un individuo que se ve motivado a congelar en imagen un aspecto dado de lo real, en un lugar y una época determinados. 
La persona, el tema y la técnica específica (por más avanzada que sea esta útlima) son en esencia los componentes fundamentales de los procesos destinados a la producción de imágenes de cualquier especie. 
El acto del registro o el proceso que da origen a una representación fotográfica es desencadenado en un momento histórico específico. Por sus elementos físicos, trae indicaciones acerca de su elaboración y nos muestra un fragmento seleccionado de lo real. Esto es importante puesto que, afirma Kossoy, las informaciones expresadas no existen desvinculadas de un soporte físico (y los cambios que establece el soporte digital son complejos no están exentos de esta realidad). 
Vamos, que la fotografía es una representación plástica, una selección de lo real, del asunto, que no es en sí lo que se encuentra dentro del cuadro, sino lo que se encuentra alrededor del fotógrafo, de lo cual éste es un filtro cultural. La consideración sobre el asunto fotográfico es vital, literalemente, pues determina en buena medida la información final de cada imagen, sino también el espacio físico del fotógrafo que bien puede incluso perder la vida por causas de ese asunto. Para ello revisemos un poco de la vida (y la muerte) de Gerta Pohorylle y Endre Friedmann, mejor conocidos como Gerda Taro y Robert Capa. 
Gerta Pohorylle fue una mujer hija de judíos polacos. A pesar de sus orígenes burgueses, desde muy joven entró a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Con la llegada de los nazis al poder, y tras haber sufrido una detención, decidió huir con una amiga a París. 
Ahí conoció a Endre Friedman, un hombre de Hungría que intentaba ganarse la vida como fotógrafo. Entre los dos surgió la idea de inventar un personaje llamado Robert Capa, un reputado fotógrafo norteamericano que había llegado a Europa para realizar la cobertura de la guerra. Sus fotos eran distribuidas por sus representantes: Friedman y Pohorylle. Esta treta les funcionó y al poco tiempo recibieron numerosos encargos de diversos medios impresos. Robert Capa, durante un tiempo, fue en realidad dos personas. 
Endre y Gerda cubrieron los diversos frentes de batalla en la guerra civil española, durante la resistencia de las fuerzas republicanas que se oponían a la instalación del régimen fascista en España. La Batalla de Brunete fue un enfrentamiento singular, en el que el triunfo de la República abría la esperanza de liberar al país. Para Gerda Taro, el prestigio y reconocimiento por su labor periodística vendría con el reportaje publicado en 1937 sobre esa batalla. Pero los acontecimientos dieron un giro. 
Con un contrataque, el ejército franquista obligó al repliega a las fuerzas republicanas, y en medio de la refriega, Gerda Taro es aplastada por un tanque. Alcanza a sobrevivir un par de horas y finalmente muere por la causa de un cuerpo roto. 
Esta es la importancia del asunto: el que puede quitar la vida mientras se fotografía, ese en el que nos envolvemos para objetivar una mirada. Si el tema de la fotografía está en el encuadre, pero el asunto fotográfico es más amplio y nos rodea; si para abordar un asunto debemos ir a la guerra o a la selva, o a la ciudad o a cualquier lado, un asunto fotográfico es un ambiente que influye no solo el resultado final de la imagen, sino la vida de quien mira y dispara, y capta y comunica. 
No sucedió diferente con Friedman, ya conocido individualmente como Robert Capa. Sobrevivió a la guerra civil española por la retirada final en Cataluña. Durante la Segunda Guerra Mundial acude a diversos frentes para cubrir los acontecimientos, y entre 1941 y 1945 viaja por Italia, Londres y el norte de África. Estuvo presente en París cuando fue liberada de la ocupación Nazi. 
Tras crear en 1947, junto con otros fotógrafos, la agencia Magnum Photo, continúa su vida como fotógrafo renombrado y sumamente productivo. En 1954, estando en Japón visitando algunas amistades, es llamado a remplazar a otro fotógrafo en Vietnam. De ese terreno no saldría vivo. En el oficio de la fotografía dejaría su existencia. Como Gerda, Robert Capa disparó con su cámara al unísono de las balas, acuñando la frase de “que si tus fotos no son buenas, es porque no estás suficientemente cerca.” Y logró estar tan cerca… tan cerca… que ya no pudo disparar su cámara nunca más. 
Mientras nos damos a la tarea de encuadrar un fragmento de la realidad, el resto del mundo sigue sucediendo, y en buena medida ello del da fundamento y soporte a lo que se dibuja en una imagen final. El asunto que motiva al fotógrafo, no se encuentra delante sino alrededor de él (o de ella). Tal vez la conciencia de ello nos ayude a comprender que la fotografía, la periodística y la artística, no son jamás disciplinas superficiales –cuando se realizan bien. Involucran compromiso, participación y riesgos: a veces creativos y, casi siempre, vitales… tornándose en ocasiones mortales. 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio 
Diario Cambio de Michoacán 
12 de octubre 2013

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