martes, 25 de diciembre de 2012

Pilambe. Luis Ricaurte en Pátzcuaro.

Lucumi+Baco (2007) xilografía sobre papel, y Cajita Carabali (s/f) lasergrafía sobre papel. 

Abordar la más reciente exposición de Luis Ricaurte es labor ardua por la cantidad de aristas que ofrece para su consideración. Entre éstas se encuentran el aporte técnico que representa el uso del láser para las artes gráficas (aspecto que se ha resaltado en los medios incluso más que la apreciación sobre la obra), la importancia del papel como elemento propio de expresividad, las cualidades estéticas de su trabajo y, finalmente, el abordaje temático que hace sobre la imaginería de la marginalidad y la corporalidad del ‘otro’ –lo que se presenta con diversas variantes a lo largo de su trayectoria. Todo esto es visible en la exposición Pilambe, que actualmente se exhibe en las galerías superiores del Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro. 
Consultando diversas reseñas, entrevistas, notas de prensa, resulta ineludible el manejo técnico que hace de la tecnología láser para la producción gráfica. Resulta necesario reconocer que este tipo de procedimiento acerca la estampación a las estrategias que corresponden a la fotografía: un material principalmente compuesto por carbono es introducido a una máquina que contiene un láser  que finalmente es una fuente de luz muy intensa, producida por el el CO2. Esta luz (diferente a la halógena y a la fluorescente) desbasta la superficie del material a partir de la imagen introducida en el programa que controla el dispositivo, aumentando y disminuyendo la intensidad del halo para los valores de negro, blanco y grises. 
El resultado es una superficie en que se ha trazado la matriz que posteriormente puede entintarse y pasar por el tórculo. La estampación así adquiere un aspecto de calidades fotográficas pues se genera mediante imágenes digitales, como si pudiéramos considerarlo semejante al minilab en que se imprimen fotografías a partir de archivos informáticos; pero en éste lo que se producen son copias, y en la técnica empleada por Ricaurte se produce la matriz que da origen a las impresiones finales. Hay motivos para considerar que la lasergrafía se integra a la familia técnica del fotograbado. 
A Ricaurte se le comenta en diferentes medios y ocasiones como inventor. Y parte de ello es verdad, sin embargo hay que enunciar claramente la dimensión que guarda la expresión: los usos del láser para el diseño industrial y otro tipo de aplicaciones (como en la medicina y los procesos decorativos) son bien conocidos y aplicados desde hace tiempo; pero más reciente es la introducción de este proceso tecnológico a las artes gráficas y ahí es donde adquiere relevancia el artista. Más que inventor de la conocida “lasergrafía” es un innovador de la técnica gráfica al adaptar tecnologías existentes a la producción de matrices para el grabado. El resto del proceso se mantiene igual que antes. 
La exposición está compuesta tanto por las placas de madera que fueron tratadas lasergráficamente como por las impresiones resultantes, que dadas las grandes dimensiones de la imagen, fueron realizadas por partes. Las obras lasergráficas son principalmente las placas, y ello se puede constatar en las fichas técnicas. Sin embargo, las impresiones continúan siendo xilografías, impresión a partir de placas de madera en las que pueden verse las vetas del material. Hay en esta aplicación gráfica una reunión intensa entre tradición plástica y modernidad tecnológica, un maridaje intenso de lo primero y lo último, pues si bien la xilografía es una de las técnicas de grabado más antiguas, aquí se presenta con una actualidad renovada a partir de las calidades que ofrece la imaginería creada mediante dispositivos. 
Las composiciones de Luis Ricaurte son intrincadas, definidas por los valores de concentración de formas que muchas veces incurren en la yuxtaposición; y ello sucede tanto en sus obras más grandes como en las más pequeñas –esta es otra virtud de Pilambe, pues la variedad de soportes y dimensiones permiten apreciar la diversificación formal que compone su trabajo. Por ejemplo, el grabado de tamaño mural Lucumi+Baco (2007) abarca seis metros lineales de cuerpos femeninos con diferente tratamiento, desde la figuración lineal con carácter de dibujo hasta la muestra completa del cuerpo desnudo. La distinción entre los cuerpos es clara al definir los cuerpos más delgados en posiciones abiertamente sexuales únicamente con líneas –más abstractas, irreales-, dejando a las mujeres más voluminosas y menos próximas a cualquier “ideal” estético con cuerpos más reales y tangibles. La yuxtaposición no sólo es un recurso formal sino también conceptual: el cuerpo del “canon” contra el cuerpo real, las proyecciones de físico ideal contra el cual se enfrenta la materialidad cotidiana. Con toda razón, Erandi Ávalos equipara esta polaridad con un enfrentamiento entre culturas, como la anglo-europea contra la afro-latinoamericana. 
La mirada de Ricaurte como artista contemporáneo participa de la tendencia reflexiva sobre “lo otro” en la cultura global, el rescate de lo marginal y la valoración de los excluidos a partir de su corporalidad. En ocasiones anteriores había trabajado con retratos y cuerpos de adultos mayores, y en esta ocasión proyecta principalmente mujeres afro-colombianas, lo cual representa buena parte de la riqueza cultural e histórica de su país natal. Exhibe cuerpos altamente erotizados y sensuales, duros escorzos que muestran sus atributos más característicos, muecas y dedos deformando la expresividad normal de la boca. La densidad visual de las composiciones de Ricaurte lleva a una ambigüedad donde la imaginería digital se confunde con la figuración humana –tema principal de la obra de Ricaurte-, generando interrogantes acerca de lo que se involucra dentro del sentido de la imagen. 
Finalmente, Pilambe contiene también una dimensión didáctica al mostrar los procesos de trabajo lasergráfico mediante bocetos y primeros resultados con el dispositivo. Se exhiben placas de madera caladas con el láser  así como también figuras realizadas directamente sobre el papel. Ello también da lugar a las llamadas “sublimaciones”: cortes geométricos, sumamente finos sobre el papel a través de diseños marcados con el láser  que posteriormente se doblan, formando patrones sobre las imágenes o arquitectura con papel. 
La exposición permanecerá en el Antiguo Colegio Jesuita hasta el 6 de enero de 2013. 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
23 de diciembre 2012.

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