domingo, 30 de diciembre de 2012

Distracción o abstracción. Alternativas de Enrique Ortega.

De izquierda a derecha: Sueños y recuerdos (2012) óleo sobre tela. Aspecto de la exposición con las obras La danza de los huecos (2012) y Recipientes (2012), técnica mixta sobre tela. Y detalle de La caja de pan duro (2012). 

Apenas dos o tres segundos permanecían frente a cada pintura los visitantes con quienes me tocó compartir una de las salas en la exposición Alternativas de Enrique Ortega, que termina su permanencia en el Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce” el día último de este año. Dos chicas jóvenes tomadas del brazo miraban primero la ficha técnica diciendo el título de cada obra en voz alta, luego daban dos pasos hacia atrás, una y dos ojeadas, breves risas impacientes y seguían con la pintura contigua hasta que salieron de la sala. Un hombre y una mujer entraron después y su comportamiento fue semejante. Ficha técnica, títulos en voz alta que resonaban con el eco del edificio, miradas con ánimo verificador –tal vez buscando si había algo del título en la superficie coloreada-, dos o tres palabras en voz baja, miradas cómplices y la repetida maniobra frente a los cuadros hasta toparse con la salida. 
Hicieron como los niños y su lenguaje ostensivo: avistar el objeto, decir su nombre o levantar el brazo señalando con el índice, gestos que indican cosas diversas: “quiero eso”, “dame”, “vamos allá”; lenguajes que acaso sólo los padres entienden a cabalidad. Así fue su aproximación a la obra de Ortega: ostensiva, sintética, fugaz, epidérmica. Tiempo escaso en que los sentidos no se impregnan, como quien pisa un charco a paso veloz y el agua no penetra en sus zapatos. Más que usuarios de museo, parecían turistas extraviados con la prisa de quien pierde el turibus para un paseo ligero por los atractivos de la ciudad. Es verdad que las personas introducimos al museo todo aquello que puebla nuestra vida fuera de éste, y no hay obra de arte que pueda hacer algo ante un sujeto esquivo. En una época en la que las redes sociales consultadas en teléfonos móviles se experimentan más intensas e interesantes que el mundo circundante, hay mucho por hacer para despertar la sensibilidad de individuos abstraídos en dispositivos digitales y experiencias simplificadas. 
La obra reciente de Enrique Ortega exige su tiempo, el mismo necesario para verdaderamente sentir y pensar cualquier cosa, y es entonces que descubre todas sus virtualidades: que la pintura no es líquido seco aplicado a una superficie, que la imagen no es plana, que una obra pictórica nunca es del todo “bi-dimensional”, que la abstracción no es una fuga del mundo; que una pintura podrá contener mucho de lo que el artista le deposita pero que en su contacto con quien observa, revela circunstancias de éste último a partir de lo que ve. En suma: que lo más importante en la obra de Ortega no es su personalidad decantada en los cuadros, sino el lograr ser un provocador de sensaciones y reacciones situadas frente a construcciones matéricas. Revelar el otro sentido de la abstracción en las artes: que la persona “se abstraiga” de sí misma y su cotidianidad, se apoye un momento en sus sentidos, y al volver de la obra seguir siendo la misma y no. 
La pintura de Ortega se compone de capas ricas en colores limpios entretejidos, trozos de tela, papeles adheridos, volúmenes rígidos, arenas y polvo de mármol produciendo superficies irregulares, aportando al cuadro una dimensión de perspectiva no simulada: los planos son reales, el juego de luces y sombras al interior del cuadro son consecuencia de la proyección lumínica dentro de la sala. 
La abstracción en la pintura es hija de la mística y el automatismo. Históricamente, el surgimiento y desarrollo de la abstracción en las artes (pintura, gráfica, música, arquitectura) está ligado al expresionismo y al surrealismo, tendencias artísticas que finalmente se caracterizaron por buscar lo propio profundo del sujeto y hacerlo visible, evidente. En el caso del surrealismo, la acción automática sin mediación de la razón y el cálculo pretendía extraer del inconsciente los contenidos vitales en su forma más pura. 
Este es un sentido aproximado a lo que sucede con la abstracción lírica: son los materiales lo que dictan al pintor el camino a seguir, se establece una relación con los pigmentos y los medios (óleo, acrílico, encausto), se busca “lo que el cuadro quiere, lo que la obra necesita” hasta que se llega al punto final, no hay que hacer más. Hay sin embargo un límite en esta manera de proceder. Tal vez a Enrique Ortega le sucede como a Lilia Carrillo, “artista meditativa, no se acomoda con el calificativo de lírica, atribuido a su pintura, pues de manera encarnizada atendía a motivaciones profundas de su voluntad” (México abstracto. Museo de Arte Moderno). Sí, hay una profunda relación con el material, un entendimiento sin palabras, un pensar con las manos a la hora de pintar, pero también hay temple, directrices, planeación, método, un objetivo a seguir, una impresión perseguida para darle forma. 
Y ello se manifiesta en sus títulos: Catársis, Meditación, Homenaje, Sueños y Recuerdos. Son obras que reflejan el estudio de las formas abstractas para cosas reales y humanas aunque intangibles, de la suficiencia del color como fenómeno plástico-perceptivo; son registros colaterales o subordinados a la expresión de la identidad del artista como tema moderno. A ello hay que sumar el cuestionamiento de la espacialidad ilusoria, o la vindicación del lienzo como un campo de expresión no referencial que incluso alude a valores de espacio y objeto, como las pinturas Paisaje, Horizonte, El Escultor, Columna, Recipientes
En México, con una historia artística marcada por el peso del nacionalismo a ultranza durante el siglo XX y la pervivencia de las formas costumbristas o folclóricas en la actualidad, la opción por la abstracción representó una vía para la libertad creativa fuera de cualquier directriz ideológica inclinada hacia la manifestación de contenidos declaradamente sociales o políticos. En 1972, Damián Bayón decía que “México debido al muralismo, al indigenismo, a una prevención contra lo foráneo, no quiso o no supo marchar a su debido tiempo por las rutas de la abstracción”. 
La tendencia abstracta en México se debe en buena medida a la educación foránea de los artistas nacionales, a las inmigraciones europeas consecuencia de las dos guerras mundiales, al movimiento de la Ruputura –con su influjo internacionalista y universal- y a la consolidación de vías particulares de producción que hicieron de la abstracción una decisión individual y nunca un movimiento integrado, aunque sí una característica artística generacional en la segunda mitad del siglo XX. 
De esta recapitulación somera puede concluirse que la abstracción en las artes de México es resultado de una apertura del país al mundo, de la integración de los artistas con una cultura que no se define por nacionalidades sino por valores humanos. Enrique Ortega participa plenamente de ello, mostrando a través de Alternativas la consolidación de su trabajo, la profundidad de su pensamiento, opuesto totalmente a la prisa vacua y la distracción que en la sociedad nuestra roba tantas conciencias. 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
30 de diciembre 2012

2 comentarios:

  1. Me encantó la reseña, lo claro, detallado y sencillo en que hablas de un tema (abstracción) que sigue pareciendo un misterio indescifrable, daré con tu permiso este texto a mis alumnos de pintura. Saludos

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    1. Saludos Esmeralda.
      Muchas gracias por tu comentario. ¡Qué encantador es amanecer en el 2013 y encontrar este mensaje! Y por supuesto que puedes compartirles el texto a tus alumnos, me honra tu interés.
      La abstracción es todo un reto, tan desafiante como la misma figuración (la antigua y la 'neo'). Si me compartes vía electrónica tu correo puedo enviarte otro texto que publiqué en una revista de Morelia (y que de alguna manera complementa lo dicho en este artículo) sobre la exposición 'Oasis' de José Ángel Róbles, también abstracta. Permaneció en el MACAZ de manera simultánea a la exposición de E. Ortega.
      Saludos y mis mejores deseos para ti este 2013.

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