miércoles, 22 de febrero de 2012

Santoral gráfico internacional

Aspectos de la exposición en la galería David A. Siqueiros (EPBA UMSNH),
gráficas Santo pollero de Carlos Barberena y San Nicolás de Catherine Cajandig.


Se entiende por Arte Sacro toda producción artística –sea por medios pictóricos, escultóricos, arquitectónicos, musicales, dramáticos o escénicos- cuyo fin se dirige al culto de lo sagrado o divino. Pero en el presente es posible encontrar que el arte actual encuentra estrategias para referirse a motivos originalmente religiosos sin que por ello cuente entre sus objetivos la articulación de una devoción particular. Sin el revestimiento de una religiosidad manifiesta, la producción plástica toma como tema la imagen sacra y la transforma en una imagen significativa; sí, espiritual, pero no devocional. 
En una carpeta gráfica como Santitos, actualmente expuesta en la galería Siqueiros de la Escuela Popular de Bellas Artes (UMSNH) en Morelia, encontramos que artistas gráficos de diferentes países se dieron a la tarea de trabajar sobre imágenes santorales sin ortodoxia alguna. Por esto quiero decir que no se trata de una carpeta de grabados que conformen un conjunto de imágenes de santos y santas apegadas por entero a la imaginería del catolicismo, sino a la presencia de estas personalidades sacras en los imaginarios colectivos e individuales. No es un santoral religioso, sino un conjunto de imágenes que delatan la presencia social de dichas figuras en el imaginario colectivo. Incluso algunos grabados no muestran a un santo real, sino la noción de santidad dentro de un tema social o incluso en una escena tratada con humor. 
Esto último puede apreciarse en grabados como Santo Pollero del nicaragüense Carlos Barberena, la cual muestra a un desesperado hombre yacente en medio del desierto mientras es asistido por otro varón que le brinda agua en una botella de plástico. Este segundo personaje, que le toma dulcemente por la nuca de forma protectora, guarda una expresión facial serena y piadosa. Alrededor de su cabeza brilla un esplendor divino, pero la gorra deportiva que utiliza de manera invertida fue tratada por el grabador de forma semejante a una mitra. Sus tenis y sudadera con marca delatan su procedencia mundana y popular, de lo cual puede interpretarse que en un terreno intermedio entre el desierto (marcado con un cactus) y la frontera con los Estados Unidos (indicado mediante la silueta de un logo de McDonald’s) el Santo Pollero es un cholo beato que asiste al migrante necesitado. Escena deseable ante las evidencias de lo que sabemos que es real: justamente lo contrario. Los polleros hacen negocio con la cuota que exigen a los migrantes para pasarlos clandestinamente por la frontera, pero a la primera dificultad salvaguardan su propio pellejo, abandonando a su suerte (letal, la mayoría de los casos) a quienes buscan oportunidades en Norteamérica. El pollero piadoso sería la excepción. La excepción inexistente. 
Una imagen lúdica en torno al ícono santoral es San Paletón y Paletita de Juan de Dios Mora, una serigrafía a 7 colores que muestra la tradicional composición del santo sosteniendo entre sus brazos al niño Jesús, pero los rostros han sido sustituidos por paletas de hielo mientras el niño sostiene en las manos su propia paleta. Aquí la religiosidad ha sido desplazada totalmente para volverse un ejercicio plástico, fuera de toda espiritualidad. El grabador divirtiéndose con el tema de la carpeta gráfica. 
René Arceo fue el orquestador de este proyecto desde su residencia en Chicago, E.U. Originario de Michoacán (1959), trabaja en el país vecino en diversos proyectos, entre ellos Arceo Press, taller de gráfica desde el cual convocó a 35 artistas de ocho países diferentes para integrar una carpeta con el tema de los santos. La oferta: cada artista gráfico realizaría una placa con dicho tema, el cual sería impreso en papel que Arceo Press proveería vía mensajería. Una vez realizada las impresiones por cada artista en su lugar de residencia, éstas se enviarían de vuelta a Chicago, donde se integrarían las carpetas con todos los grabados. El resultado: a cada artista le sería enviada una carpeta con los 35 grabados, y el resto de la edición se destinaría para la venta y promoción. De esta manera la carpeta gráfica conjuntaría la producción internacional de artistas con trayectoria en torno a un tema. Es un proyecto basado en el trabajo colaborativo que, por su diversidad, tendería a cobrar un valor cultural relevante tanto por la forma de producción material como cultural. 
Arceo propone su Autorretrato: San Pascual mostrando su faz vestido como un chef, ante una sartén desprendiendo los vapores del estofado acompañado por una botella de bálsamo, vino Malbec y especias. Pascual Baylón fue un franciscano español a quien sucedió la aparición de Jesús en la Eucaristía. Fue beatificado y declarado el patrono de los congresos eucarísticos de la iglesia católica. Por ello, y por la naturaleza de la eucaristía, cuyo centro es la comunión por la ingesta de la carne del Cristo mediante la metáfora del pan, es considerado el patrono de los cocineros. 
Esta imaginería del santo como patrono de oficios es una estrategia recurrente en la propuesta de varios artistas participantes. Ioulia Akhmadeeva toma la imagen de San Lucas y la simbología que le corresponde en el tetramorfo de los evangelistas para corresponder con su profesión: es considerado el patrono de los grabadores y editores. Catherine Cajandig graba su linóleo con la imagen de San Nicolás, patrón de los soldados, pescadores y embarcaciones, en medio de una escena marina que incluye a un náufrago en plena tragedia. Rosenda Aguilar presenta un tondo (formato circular) del invertido San Antonio de Padua, acompañado por un gofrado de 13 monedas, aludiendo directamente al rito de la mujer casadera que pide al santo su intercesión para que suceda “el milagro” de su matrimonio. Todos estos son ejemplos de grabados en los que el tema fue tratado con más apego a las tradiciones santorales que otros cuya propuesta se diversificó en juegos plásticos o variaciones de tema. 
Todas las culturas, occidentales, de medio oriente o asiáticas, participan de esta inclinación espiritual a reconocer y frecuentemente venerar la santidad, sea entendida como una personalidad destacada en su relación con lo sacro, como la presencia de la ‘iluminación’ en un sujeto, como una virtud exclusiva de lo divino, o como una categoría opuesta (o complementaria) de lo profano. Lo cierto es que existen tantas devociones como necesidades humanas y aspiraciones espirituales. 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
12 de febrero 2012

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