domingo, 22 de agosto de 2010

Encargo, concurso, efectividad y fracaso en el arte público

Miquel Barceló pintando en la cúpula de la ONU en Ginebra; mural Las Montañas de Michoacán de Adolfo Mexiac; y detalle de Los siete crímenes mayores, mural de Rafael Cauduro.

La práctica del muralismo, desde su génesis en México, se planteó como un medio artístico que, contraviniendo el “aburguesamiento de la pintura” y la apropiación individual a través de la pintura de caballete, fuera objeto de apropiación colectiva, interés público y reconfiguración cultural. Independizándose de la figura del museo para su permanencia, el mural se constituyó como “dispositivo” de unión y reunión de la población dirigida hacia la democracia, a través del Estado. “Arte parasitaria de arquitecturas” le llama Francisco Reyes Palma al muralismo, que por su integración a la arquitectura funge al mismo tiempo como imagen y como espacio.
En la realización de estas obras intervienen varios factores: quién la encarga, cómo la encarga (por asignación directa o concurso), cuál es el proceder del artista y del discurso, para dar, finalmente, el resultado que es la obra; ésta suscita percepciones. El mural Las Montañas de Michoacán (2002) de Adolfo Mexiac en el Ex Colegio de San Francisco Javier (Morelia) suscitó, precisamente, percepciones que particularmente no le fueron favorables.
Realizado en un periodo de 4 meses y sobre 350 metros cuadrados, apoyado de siete colaboradores, Las Montañas… se yergue como una síntesis de las grandes personalidades vinculadas al estado y que han dejado huella en las diferentes etapas históricas de Michoacán. Representa, en sendos muros, el “drama indígena” de la brutal Conquista española, los personajes reivindicatorios de la cultura independiente, una metáfora sobre los valores de la post-revolución, y finalmente, la cultura moderna michoacana (entre filósofos, poetas, artistas, activistas y académicos) emergiendo como un árbol que finca raíces en el pasado prehispánico, nutriéndose milenariamente para constituir nuestro pasado inmediato, el de nuestra contemporaneidad.
La obra, en plena transición democrática en México, no se asignó por concurso, sino por asignación directa. A pesar de las protestas que un sector de la sociedad civil emprendió en su contra, por antidemocrática e invasiva del patrimonio cultural, el mural se terminó. El resultado no suele entusiasmar al público desde entonces. Pero veamos dos ejemplos de obra pública que pueden contextualizarnos ante esta situación de acuerdo a los factores que ya hemos mencionado.
Primero. En mayo de 2007, a sus 50 años, Miquel Barceló (Palma de Mallorca, 1957), pinta la cúpula del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra (ahora llamado Palacio de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones). Se trata de una superficie de 1,500 metros en la que se planteó llevar “la pintura a sus límites físicos”. Los trabajos se alargaron por año y medio, y es que su proceder no fue fácil: comentaba que “en cada elemento habrá capas y colores sobrepuestos, como en una cebolla.” Elaboró empastes de resinas que después fue cargando con pintura siguiendo patrones cromáticos hasta conformar “una cúpula barrida por olas y afilada por miles de estalactitas que resume su idea del mundo: un planeta-cueva que reúne a los hombres y que viaja al futuro”, comentaba la prensa. Aplicó más de 30 toneladas de pintura y pigmento, asistido por 15 colaboradores (entre franceses, suizos y españoles) y el restaurador Eudald Guillamet (tumba de Ramses VI y rescate de pinturas rupestres), que para el caso fungió como asesor. Barceló fue elegido por un jurado internacional entre cuatro candidatos para realizar el encargo por la ONU.
“Fracaso tras fracaso”, fueron las palabras de Barceló al referirse al proceso de trabajo. Comenzó a proyectar la obra en mayo de 2007, previendo iniciar la realización en septiembre para terminarla al final del año, pero para esas fechas aún no había comenzado. Ante la insistencia de la institución por el avance del proyecto, Barceló exigió su derecho al fracaso. No lograba el efecto que deseaba, y en la inauguración de la obra comentaba que no era lo que él planeó y que la dimensión del trabajo lo sobrepasó.
Segundo. En julio de 2009 se inauguraron los murales que Rafael Cauduro y colaboradores realizaron para la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Él y su equipo ya trabajaban desde marzo de 2007, pintando sobre muros de tabla roca hechos a medida en la Tallera, la casa-estudio de David A. Siqueiros en Cuernavaca. La propuesta temática de la Corte fue la historia de la justicia en México, pero Cauduro elaboró una contrapropuesta: en los 290 metros cuadrados de pintura mural propone abarcar la tortura, los procesos burocráticos viciados, la violación, el secuestro, la represión, el encarcelamiento y el homicidio. Los siete crímenes mayores (su título) aborda la justicia “desde la perspectiva de sus limitaciones, fallas, omisiones y problemas no resueltos […] Trabajé la contraparte y el por qué de la justicia: el crimen.” La contrapropuesta temática fue aceptada por los ministros. Teresa del Conde, crítica e historiadora de arte, califica este trabajo como “uno de los escasos conjuntos contemporáneos de arte público que suscitan hondo interés, tanto por la temática como por la manera de plasmarla.”
En palabras de Avelina Lésper, “el arte es exacto y […] si el artista no está satisfecho eso sale a la vista […] la calidad es un objetivo, la perfección es una meta, llenar las propias expectativas está en el plan de trabajo […] no hay cabida para el engaño o la excusa.” En el caso de Barceló, “él sabe que si su material no resiste y se derrumba es responsabilidad suya, si el efecto de océanos y tierra que quiso dar no se aprecia es también responsabilidad suya […] el resultado de su trabajo es la denuncia misma de su capacidad y su alcance.”
De los tres escenarios presentados, el de Mexiac es el caso en el que los agravantes vienen por una asignación directa y una obra insatisfactoria. Testimonio de ello son las percepciones que suscita. Quedan, aún así, muchas cosas por contar.

Publicado en el suplemento Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
22 de agosto 2010

1 comentario:

  1. te deseo un muy feliz cumpleaños, cuidate mucho y disfruta, se feliz:D

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