lunes, 5 de noviembre de 2012

Occidente-Oriente, Sincretismo Gráfico en el Cervantino

De izquierda a derecha: Rinoceronte Negro, de Andrés Vázquez Gloria; Ryan Stack attack, de Rodrigo Quiñones; y Territorios, de Carolina Ortega. Obra de la exposición en el Museo Casa Diego Rivera. 

La imagen general del artista consiste en una persona individual cuyos procesos de producción se consideran de la misma manera: individuales. En la intimidad de su estudio, al pintor se le imagina trabajando en sus lienzos; al artista gráfico se le proyecta dibujando, grabando sus placas e imprimiendo sobre papel; al escultor, moldeando sus materiales, formando volúmenes; al fotógrafo, accionando el disparador de su cámara –con su dedo índice, símbolo además de la individualidad, del indicar el número uno con su mano- en el espacio privado e intersticial de su ojo y el visor de su herramienta. 
Sin embargo, un acercamiento a los procesos de producción actuales revelaría que todas estas actividades no están exentas del involucramiento de más de dos personas, rompiendo así la consideración imaginaria de la absoluta autonomía del artista respecto al mundo circundante para la confección de sus obras. La mayoría de los medios artísticos se encuentran atravesados por diferentes industrias para la elaboración de materiales de trabajo. La pintura depende de la existencia de la industria maderera y de la carpintería para el caso de los bastidores; de la industria textil para las telas; y de otras tantas para la obtención de pigmentos, aceites, solventes y otras herramientas. La producción fotográfica se sostiene sobre la producción de tecnología y dispositivos mecánicos, materiales fotosensibles y la industria químico-farmacéutica. Por solo mencionar someramente dos casos. 
Las variadas estrategias de las prácticas contemporáneas complican aún más la comprensión simplificada de la producción material artística. Tal vez la cinematografía es el ejemplo más claro sobre cuán colectivo es el proceso de producción de las artes visuales desde hace décadas. Y la mención de todo lo anterior se hace a propósito del involucramiento grupal por el que atraviesa un proceso de producción gráfica, en un taller de grandes dimensiones para la conformación de una exposición recientemente expuesta durante la cuadragésima edición del Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato, Gto. 
Occidente-Oriente, Sincretismo Gráfico es una colectiva de artistas gráficos que en el transcurso de varios meses trabajaron de manera conjunta en el Taller de Gráfica del Centro de las Artes de Guanajuato, con sede en la ciudad de Salamanca. La actividad que les reunió fue la tutoría impartida por Angélica Escárcega, artista gráfica y académica de la Universidad de Guanajuato, con el objeto de capacitar a los asistentes en la combinación de dos técnicas de grabado provenientes de tradiciones culturales y continentales diferentes: la mezzotinta y la xilografía japonesa. Originarios de diferentes estados (entre éstos Michoacán, Distrito Federal, Aguascalientes, Nuevo León, Guanajuato), artistas gráficos acudieron asiduamente al taller para producir obras gráficas en un ambiente propicio para el trabajo individual, pero también para la colaboración y la socialización de conocimiento. 
En la sala Luis Bustos del Museo Casa Diego Rivera, sede de la exposición, pudo notarse la autonomía de intereses, propuestas formales y referentes de los artistas. Colectiva como es, la muestra es inaprensible de manera general considerando criterios temáticos, conceptuales e incluso de homogeneidad técnica. Pende sobre sí el signo de la diversidad. Bien puede dictar la percepción que durante las sesiones de la tutoría cada artista tomó lo que a sus intereses mejor sirvió para enriquecer su producción individual; y ello es verdad, mas solo en parte. Pues si bien los resultados del trabajo conjunto son fiel reflejo del respeto que tuvo cada manera de ser y de hacer de los artistas, la exposición es en buena parte fruto del trabajo conjunto: casi en ninguna obra meditaron menos de tres criterios durante su elaboración, ni trabajaron menos de cuatro manos. 
Las bondades de la socialización del trabajo aportan soluciones a problemas técnicos en el uso de barnices, en el proceso de grabado de las placas de metal con ácidos o en la aplicación de la mezzotinta mediante cunetas, en las posibilidades de la aplicación de color mediante plantillas o placas de madera con la técnica japonesa. La suma de diferentes grados de experiencia entre los participantes durante el proceso de impresión resultó en la edición de obras gráficas de gran calidad técnica y limpieza; aspecto que potencia, finalmente, la capacidad evocativa de las poéticas soportadas en cada superficie de papel. 
De esta manera el trabajo gráfico se devela como un proceso colectivo que recuerda la naturaleza grupal de los talleres de producción gráfica. La exposición es colectiva más allá de la mera sumatoria de obras individuales a propósito de un argumento curatorial. La base, el aspecto integrador de la muestra son las técnicas del caso, que cada artista usó en diferente grado para integrarlas a los procesos de producción gráfica que le son propios. Así, el Taller de Gráfica, a cargo de José Luis Méndez, también académico de la Universidad de Guanajuato, aporta tanto al fomento estatal para la producción artística nacional como a la formación profesional de los artistas gráficos que en él participan. 
El sincretismo es un concepto que involucra la asimilación de dos tradiciones culturales sin que ambas puedan permanecer de manera original previa a su intercambio. La reunión de dos tradiciones gráficas -la oriental por parte de la xilografía japonesa en la aplicación de forma y color, la occidental por parte de la mezzotinta para los procesos calcográficos- hará que la producción de estos artistas continúe por caminos aún por definir. 
En las artes, el talento no es suficiente si no se soporta sobre un trabajo que contenga oficio; entendiendo por ello aplicación, metodología y disciplina. Aunado al largo proceso de experimentación individual necesario para proponer ideas y obras auténticas, originales, es innegable la dimensión benéfica del trabajo socializado entre personas para la profesionalización de las disciplinas artísticas. 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
4 de noviembre de 2012.

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