lunes, 1 de octubre de 2012

Poder y control. Verónica Gómez.


Las relaciones de poder atraviesan los cuerpos. Este dicho del filósofo francés Michel Foucault (1926-1984) durante una entrevista, condensa una serie de circunstancias culturales y políticas que identificó a través de sus estudios sobre la educación, la locura, la sexualidad y el desarrollo del conocimiento en las sociedades como métodos de control y sometimiento colectivo. 
Las relaciones de poder son invisibles. Para rastrearlas contamos apenas con aquellos aspectos que sí son visibles y que han de tomarse en calidad de síntomas: señales indicativas de que algo sucede en algún lugar, con ejecutores y destinatarios incluidos. El desarrollo de las instituciones consiste un ejemplo formidable para ilustrar sobre ello: las instituciones consisten en una complicada tecnología de ordenamiento social y control de las dinámicas colectivas que, fuera de cualquier influencia que las domine, se conducirían –presuntamente- con espontaneidad y a la deriva. 
La exposición Diario del año de la peste de Verónica Gómez, actualmente ubicada en las galerías superiores del Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce” (MACAZ), involucra una serie de reflexiones en torno a estas inquietudes; y el título es apenas pretexto y noción preliminar de lo que en realidad concentra cada obra como tema y estructura. 
“Diario del año de la peste” es una referencia al libro de Daniel Defoe que narra los sucesos de la epidemia que asoló a Londres entre 1664 y 1666, dando cuenta de comportamientos humanos terribles y conmovedores: sirvientes cuidando afanosamente a sus amos, el abandono de niños infectados por parte de sus padres, desesperados habitantes huyendo de la ciudad que con ello provocan la proliferación de la enfermedad más allá de las murallas londinenses. Un relato dramático de muerte masificada y resistencia por vivir que al fin encuentra su desenlace en la continuidad de la vida. 
¿Puede hacerse un ejercicio comparativo de esta situación con el estado de cosas que se viven en México desde hace varios años? Sí, y es la intención de la autora: no en balde se cuentan por miles los muertos por una peste llamada “guerra contra el narco” donde la enfermedad consiste en un socavamiento de la sociedad desde sus adentros. El imaginario, la necesidad, la ambición, el deseo de poder, la vocación por la supremacía y el control. Una serie de pinturas que integran trozos de banderas mexicanas manchadas de negro y blanco son testimonio de dichas impresiones, permeando los impulsos creativos que estampan siluetas del mapa mexicano y croquis del territorio chihuahuense, uno de tantos focos emisores de esa luz negra que ilumina todo el país de manera letal y contundente. 
Si hay que discutir acerca de “lo contemporáneo” en una obra, debe tomarse en cuenta el carácter de actualidad que contiene una obra gráfica o pictórica: de qué nos habla respecto a lo que podemos ver alrededor nuestro, cómo se conecta una obra en un museo con lo que se encuentra fuera de sus muros. ¿Trata el artista de fugarnos de la cotidianidad con su trabajo, o funda en nuestros sentidos percepciones estimulantes para diversificar la comprensión del ambiente que nos envuelve? Habremos de vivir en nuestra sociedad enferma sobreviviendo a la peste, fortaleciendo nuestros mecanismos para resistirla y generar una respuesta curativa; huyendo de la violencia sin atenderla sólo hará que la llevemos con nosotros, replicándola donde estemos, esparciendo su germen como una bacteria que todo lo contamina. 
Hay quienes perciben en la guerra desatada entre “bandidos y justicieros” una tecnología de control ejercido desde el poder (legal o ilegal) para estructurar la sociedad y su funcionamiento. Y hay buenas razones para ello. Más allá de cualquier teoría de la conspiración, la proliferación de la delincuencia y su persecución ha decantado en la dispersión de fuerzas castrenses y policiales, en refuerzo de cualquier cosa que tenga que ver con la “seguridad”. La consideración de los mecanismos de poder y control entran al juego. 
Casi en su totalidad, las obras gráficas tienen un formato vertical y ello se vincula con los temas que abordan. Las series Para la ejecución y Torres de observación se fundamentan en la exploración de un mecanismo particular de vigilancia y castigo: el panóptico. Tecnología e ideología penitenciaria desarrollada por el filósofo Jeremy Bentham en 1791, consiste en una torre desde cuya cúspide permite a un vigilante observar a todos los prisioneros sin que éstos puedan saber si están siendo observados o no. Ello llevó a la organización arquitectónica de sistemas carcelarios a la manera de crujías o galerías en formato radial, cuyo centro era una torre de observación. Edificios como el Palacio de Lecumberri (hoy Archivo General de la Nación, ciudad de México) y la Penitenciaría de San Luis Potosí (actualmente Centro de las Artes de la misma ciudad) fueron construidas bajo esta doctrina de control y confinamiento durante el Porfiriato. Es justamente en el Centro de las Artes de San Luis Potosí donde Verónica trabaja como profesora de artes, encontrándose rodeada de un sitio restaurado pero con una memoria descomunal de confinamiento para la purga de sentencias. 
En una época en la que pretendidamente la diferencia entre los “buenos” y los “malos” trata de establecerse unívocamente, una obra que trata sobre esta circunstancia puede echar mano de la polaridad entre el negro y el blanco. Y Verónica Gómez así lo hace, tomando los símbolos que representan aquella dicotomía milenaria de la pugna entre contrarios, entre los cuales media la gama de grises que vinculan y separan los extremos irreconciliables. 
Centros penitenciarios y hospitales psiquiátricos comparten histórica, psicológica y filosóficamente la doctrina del aislamiento para la rehabilitación y el control del comportamiento. En este sentido se comprende que la serie de los Cuadernos intervenidos esté presente en la exposición. Particularmente dos obras llaman la atención: reproducciones fotográficas de hojas de textos sobre la pintura de Vincent Van Gogh en su periodo de internamiento, en cuyas viñetas encontramos fragmentos de obras del impresionista que Gómez expande sobre la hoja con tinta negra. 
El ejercicio del poder que vigila para controlar, y castigar cuando llega el momento, implica la noción de la imposibilidad del individuo para gobernarse a sí mismo. ¿Será? 

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio 
Diario Cambio de Michoacán 
30 de septiembre 2012

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