domingo, 24 de junio de 2012

La gráfica en primavera. Cristóbal Tavera.

 
De izquierda a derecha: LTH, impresión digital; aspecto del montaje de la exposición en el Museo Contemporáneo 'Alfredo Zalce'; y Mi casa es tu caza.

Es esta, la presente, una primavera de contrastes. ¿O la experiencia de la sucesión de los días nos indica lo contrario? Los días intensamente calurosos abren camino a los más fríos y lluviosos que hayamos vivido esta temporada. Inesperado giro de las temperaturas; ya no se sabe si salir con abrigo y sombrilla, o disfrutar de las prendas de mangas cortas y telas ligeras. 
Sea como sea, la primavera nos arroja sus valores usuales, aunque polarizados: sol intenso, lluvias ventosas, la consolidación del verde en las plantas, la floración del ambiente, la copulación de los seres. Porque la primavera no está exenta de un cariz sexual, que le es propio. Es una fiesta de la naturaleza y del cuerpo. Lo delatan el cantar de los pájaros, la reproducción de la vegetación, el andar de los amantes, la piel al aire por el calor, el contoneo elegante de los abrigos en el frío. Se abre paso a la añoranza y la nostalgia (o la melancolía, según sea el caso) porque acalorarse desespera y ver llover reblandece la memoria, desdibuja los límites de las cosas, el presente se parece tanto al pasado que uno y otro son un mismo tiempo. 
La exposición Siempre primavera. 15 años de gráfica del artista gráfico Cristóbal Tavera condensa en buena medida todos estos aspectos múltiples relacionables con la primavera, entendida como un estado de creación, reproducción, sexualidad y júbilo melancólico, raciocinio sentimental, de intelectualidad intuitiva; de reunión de los contrarios en una sola entidad. 
Lo primero a la vista al entrar a las salas son las obras últimas, fruto de sus experimentaciones recientes con la fotografía e impresión digital, de la serie ‘Objetos encontrados’. Y son mujeres lo que vemos; mujeres, por cierto, de piel al aire y ánimo sensual. Nada sucede sin razón, la imagen que sirve de promoción pública de la muestra, exhibe los pechos desnudos de una mujer cuyo bronceado delata el uso de su sostén, marcado en blanco. Pero sus pezones con sus aureolas fueron sustituidos por el artista por dos bocas abiertas de labios brillantes y gesto placentero. Lo extraño se reúne con lo excitante, y la metáfora aparece cayendo en cuenta de los besos que pueden compartirse en esa erógeno sitio del cuerpo femenino. 
FNE y LTH son dos fotografías más con carga sexual pero que plásticamente se relacionan con los trazos urbanos, los grafitis y los muros comerciales desgastados. El primer título responde a letras marcadas en un muro con la caligrafía propia de los rayadores murales de nuestras urbes contemporáneas, pero figura y fondo se confunden con el torso semidesnudo de una mujer que porta un brasier rojo. LTH es la marca de una empresa de baterías automotrices grabada en una pared comercial invertida en la imagen. Sus letras ocupan la imagen cubriendo el pecho de una mujer asiática recostada que sujeta bajo su cabeza una almohada. La imagen de un orgasmo en ejercicio puede tener que ver con la batería porque la intensidad del placer es energía en ejecución. 
Aquí ya se va dibujando la estrategia particular del artista en su trabajo, y que se ha fundamentado por diversos pensadores y pensadoras a lo largo del pensamiento estético moderno y contemporáneo: la reunión de los contrarios, la inauguración de nuevas vías de comprensión de las cosas cotidianas, la expansión de la imaginación, la emancipación de prejuicios en la afirmación individual fuera de la moral o las ideas preconcebidas. Pero la idea para la obra no es más importante que el aspecto material y técnico de la misma. Moscas aprovecha el trazo caprichoso y saturado de un grafiti sobre muro como imagen del vuelo de una mosca que inoportunamente molesta en un momento. El grafismo se encuentra en el muro, también en la fotografía que le capta, pero aquí se establece como un recurso que esclarece la trayectoria de insecto enfadoso. El paso significativo de una realidad a otra mediante un signo empleado por el artista representa el ejercicio de una vocación que no se improvisa; sino que se trabaja y consolida con el tiempo y la dedicación. Este es el espíritu de la exposición, que va desde lo digital reciente hasta los linóleos más primeros de su carrera artística. 
Hay títulos recurrentes aplicados a obras diferentes que develan la pervivencia de afectos o inquietudes de Tavera en el tiempo, pero expresados en diferentes aspectos por la diversidad de las formas. Nada sucede sin razón pueden ser los pechos desnudos con pezones de boca de una mujer o una xilografía de mesas, especímenes y bustos cuyos rostros se corresponden con otra serie gráfica: Metamorfosis
Nadie olvida nada es una pequeña impresión de formación arbórea con elementos desprendidos, o también un tríptico conformado por un volantín de paracaídas con parejas que los comparten, un laberinto con un pescado sobrepuesto y la silueta de unas ramas de escaso follaje. 
Apoyado en recursos museográficos, la relación de obras puede ofrecer a la percepción momentos de despecho, como el conjunto que conforman Mi mundo no es tu mundo (un mapamundi) y Además yo no soy tu gato (dibujo abocetado de un felino con cara humana). Se antoja como una despedida, afirmando la separación rechazando el desprecio recibido. 
Pero más allá, ideas complejas se manifiestan en trazos simples, lo que hace que en el texto de exposición se le vincule a Tavera con la prerrogativa del genio por “saber sin haber aprendido; extraer conclusiones justas de premisas ignoradas…” El poder de la intuición, la precisión comunicativa de la sensibilidad. Cultivo es un pequeño linóleo donde pequeños bichos habitan el interior de la cabeza de un personaje. Nuestra mente con sus ideas es cosecha que nos corresponde. Dos muebles exhiben una cajonera y un hombre cosificado. 
Finalmente, Mi casa es tu caza es una pieza que conjuga las imágenes de una extrema circunstancia de la vida diaria: el hogar como prisión, la casa como una jaula. Haciendo gala de habilidades de diseño e impresión gráfica, en una misma hoja de papel se hallan la imagen de una casa y una jaula para aves, visibles simultáneamente de frente, pero separables colocándose a los costados de la obra. Los pliegues verticales del papel cumplen la función de separar y reunir a la vez. 
Siempre primavera refiere a un estado continuo de fértil disposición, de generosa producción, sugerentes ideaciones, de producir conocimiento mediante estrategias estéticas. Lo más importante de la trayectoria que en la muestra se celebra es que pervive en la continuidad.

Publicado en el suplemento cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
24 de junio 2012