domingo, 20 de junio de 2010

MUMA, miradas de género en la red


Durante el siglo XX, en las artes operó el fenómeno de la desintegración de la forma en las artes o, como otros opinan, la aparición de lo invisible en las artes. Se abrieron rutas en las prácticas artísticas que permitieron entender el arte más como una forma de proceder que como manufacturación de objetos. Hoy día, esta circunstancia inscribe la práctica museográfica de diversas formas, una de las cuales es el museo virtual MUMA (Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, www.museodemujeres.com).
Prescindiendo de un espacio físico, como cualquier otro museo ordinario, MUMA comprende la práctica museográfica como una forma de proceder. Se propone proveer a los usuarios de herramientas visuales, interactivas y textuales, proporcionando acceso a documentación sobre obra artística, ensayos y exposiciones. Karen Cordero Reimann, en texto introductorio, afirma que “aunque han existido algunas iniciativas de museos virtuales que incluyen mujeres artistas mexicanas, ninguna se ha caracterizado por una conceptuación integral, que incluye documentación visual y verbal, aunado a herramientas interpretativas como son la exposición y el ensayo teórico.”
Mediante su espacio en la red, producen exposiciones virtuales y temáticas curadas por miembros del Consejo Consultivo y colaboradoras del Museo. Todos los ejes temáticos y de análisis se inscriben por completo en el trabajo de mujeres artistas mexicanas, cuyo reconocimiento “en la historia del arte y su distintiva y vigorosa presencia en la escena artística contemporánea, así como las acciones, reflexiones y construcciones narrativas, teóricas y plásticas que estos procesos han desatado, han transformado el contenido, los modos de interpretación y las categorías de análisis y definición en el campo de la plástica.” El feminismo, cuerpo teórico y crítico de la cultura que nutre la visión y misión de este Museo, “no se trata de una postura única ni dogmática sino de una gama de estrategias para la reconfiguración de las relaciones de género y poder en diversos ámbitos y niveles. Con respecto al arte y su historia, ha pasado de la ampliación del canon, al desarrollo de nuevos métodos y categorías de análisis del arte a partir de una atención al papel del género en su creación y recepción…”
En una mirada breve a quienes componen el Consejo Consultivo de MUMA, encontramos a Angélica Abelleyra, periodista que hasta hace unos meses escribía la columna de opinión Mujeres Insumisas en el suplemento La Jornada Semanal. Más recientemente elabora las entrevistas del programa Arte en Construcción, producción de Canal 22, todos los programas están disponibles en internet. Sus contenidos no son desdeñables.
Helen Escobedo, artista visual, actualmente expone una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de la ciudad de México con el título A escala humana. Su inserción en los proyectos de escultura pública de Ciudad Universitaria en la UNAM y en la Ruta de la Amistad con motivo de los juegos Olímpicos en 1968, su labor editorial y dirección de museos como el Museo Universitario de Ciencias y Artes y el Museo de Arte Moderno, entre otros rasgos de su trayectoria y personalidad, hacen considerar sin ligereza su presencia en el MUMA.
Karen Cordero Reimann, académica de la Universidad Iberoamericana en el Departamento de Arte, curadora e investigadora, docente, junto con Inda Sáenz compiló los textos que conforman el libro Crítica Feminista en la Teoría e Historia del Arte, uno de las bibliografías que más puntualmente representan una crítica consistente a la teoría e historia del arte patriarcal, creada por hombres -reproducida por mujeres- sobre el arte de artistas varones. Ese libro está ilustrado en su portada con una obra de Magali Lara, pintora que trabaja con la abstracción plástica como forma cargada de inconsciente, pre-lingüística, de fuerte raigambre psicoanalítica. Lara también aparece en el equipo de MUMA.
Lorena Wolffer y Mónica Mayer, ambas identificadas con el performance. La primera, accionista de larga carrera, fue co-fundadora y también directora del X Teresa Arte Actual, una de las primeras instituciones en México que formalizaron la práctica del performance en las ofertas formativas, auspiciadas por el Estado a través de la CONACULTA. Mayer, por su parte, dirige actualmente su propia organización cultural, Pinto mi raya, y representa –junto con Maris Bustamante- la primera avanzada del arte feminista en México.
Hay más nombres y referencias, pero baste decir que este conjunto propositivo tiene como adversarios argumentos como el que despliega Avelina Lésper, mujer también y crítica de arte, en el artículo Pintar como hombre publicado en la revista Antídoto –y en avelinalesper.blogspot.com-, octubre 2009.
“Tamara de Lempicka pinta como hombre. ¿Qué significa esto? Que no pelea por “una habitación propia”, su habitación es el mundo, no se recluye en el famoso y cavernoso universo femenino. En sus obras demuestra que es dueña del terreno que pisa, ella es algo más que un ciclo menstrual, es artista. Las pintoras que pintan como hombres tienen preocupaciones más simples, quieren lograr perfección técnica, revolucionar estilos, impactar al público, ser memorables.”
Muchas de las prácticas visuales de las cuales echa mano el arte feminista transitan en la línea divisoria entre arte y activismo. En este lindero Lésper identifica el punto de contacto entre varias expresiones del arte feminista y los equívocos del arte contemporáneo que ella critica: obras absurdas, mal realizadas, inauditamente sobrevaluadas en el mercado de arte, cínicas y poco contundentes, frías, asexuales, obtusas.
Lésper concluye: “El artista sabe que va a trasmitir emoción sólo si la obra está realizada con maestría. Las obras no emocionan por contagio; impresionan o conmueven. Esta obsesión por demostrar una condición de género antes que de oficio hace de las obras un manifiesto, no arte. Han reducido otra vez la condición femenina a un compendio de sentimientos, antes que razonamientos […] El arte se aprende, se reflexiona y la pasión que vuelca es parte de dominio de los elementos, de las herramientas, de la técnica. Mientras las mujeres no salgan de la habitación propia en la que se encierran, sus obras serán una forma de terapia, no arte.”
MUMA contiene un acervo nutrido con obra plástica y en video a partir de la cual esta discusión puede contrastarse. La presente es una invitación al museo.

Publicado en el suplemento Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
20 de junio 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario