martes, 12 de enero de 2010

Ideas inteligentes en materiales baratos


Recientemente llegó a manos de quien esto escribe un folletín interesante por razones varias. Su título, inequívoco por el tamaño de la tipografía, ¿Es posible la emancipación desde el ámbito artístico? resulta llamativo por el carácter de la pregunta. ¿Emancipación? ¿De qué? ¿Desde dónde? ¿Desde el arte? ¿De dónde viene esto?
La publicación proviene del Museo de Arte Moderno, ciudad de México. Se trata de dos hojas tamaño carta de papel cartón dobladas a la mitad, impresas a dos caras con una sola tinta: azul. Incluye dos textos relacionados con el tema de la “emancipación” como preocupación pedagógica, filosófica y cultural. En la contraportada se agrega una cartelera de las actividades del museo del año 2009.
Por la lectura de los escritos, teniendo en cuenta la naturaleza del material del folleto, vino a la mente una frase ineludible: ideas inteligentes en materiales baratos. El Museo de Arte Moderno tiene una larga tradición como institución cultural que se relaciona estrechamente con l@s artistas e intelectuales de su contexto, tanto los que son expositores en sus salas, como aquell@s que son usuarios del museo. Una publicación como la que estamos tratando significa una producción editorial que inyecta temas de conversación hacia la comunidad cultural, pretendiendo producir un efecto coercitivo entre sus actores, sean artistas, críticos, coleccionistas, docentes o público interesado.
Lo modesto de los materiales de impresión hace que dicha producción editorial no sea costosa, por lo cual un tiraje numeroso es posible. Los textos difícilmente rebasan las tres cuartillas de extensión, así que por muy densa que sea la escritura, la lectura es breve y otorga espacio suficiente para que las y los autores propongan su punto de vista sin extenderse demasiado.
La actividad de la publicación en los museos abarca un rango amplio de posibilidades: desde tarjetas informativas de las exposiciones, catálogos de las mismas, folletos de información sobre la institución y el edificio que ocupa (en el caso de que el inmueble sea un bien cultural que el propio museo resguarda) y libros. Consideremos también las carteleras de actividades, pero por su carácter periódico generalmente se imprimen en materiales menos vistosos que los papeles couché de 120gr. (o más) con imágenes a todo color de las publicaciones que mencionamos primero.
Las carteleras implican la organización de un conjunto de informaciones agendadas para presentar al público: operar la convocatoria de asistencia, pero no comprometen a la elaboración de un discurso. Pareciera que dicho compromiso, por parte de muchos museos de nuestro estado, se asume primordialmente en proyectos de gran envergadura: catálogos y libros que las instituciones impulsan por encontrarse dentro de sus campos de gestión cultural: arte contemporáneo, moderno, colonial o popular.
Sin embargo una alternativa es posible: las publicaciones de pequeño formato ofrecen una información actualizada e inmediata a los públicos, relacionando a los públicos entre sí, porque las y los autores de los textos no forman parte del personal del museo sino que son colaboradores, personas involucradas en los circuitos artísticos y que pueden aportar temas que estimulen la conversación entre los diversos actores culturales que se dan cita en una comunidad determinada.
Entrando en el tema del folleto -la emancipación desde el ámbito artístico-, Eduardo Abaroa escribe su Recuento de curiosidades artísticas. Reseña de forma general el caso de Joseph Jacotot, pedagogo francés del siglo XIX y su particular modo de enseñanza. “Joseph Jacotot muestra a sus alumnos un libro en 1818. Él habla francés; ellos, no. Hasta ahí todo va bien, pero lo malo es que Jacotot no habla el idioma de sus alumnos (holandés). A pesar de todo, se propone enseñarles francés y para ello les pide, por medio de un traductor, que memoricen la versión bilingüe de la novela Thelemaque, de Francois Fenelon, aunque podría haber sido cualquier otro libro. Luego los alumnos tendrían que resumir lo que leyeron por escrito y en francés. Esto lo hicieron sorprendentemente bien por sí mismos, comparando las palabras francesas aprendidas de memoria con las de su propio idioma. El maestro no tuvo que explicar ni sintaxis ni absolutamente nada.”
La lectura que hace Abaroa sobre Jacotot proviene del libro El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual (1987) de Jacques Ranciere, el cual realizó este libro con el objeto de valorar los procedimientos de Jacotot “para que el acto de enseñar no pierda nunca del todo la conciencia de las paradojas que le dan sentido.”
Jacotot proponía adoptar tres preceptos dentro del proceso de enseñanza: 1) Todas las personas son igualmente inteligentes; 2) Toda persona ha recibido de Dios la facultad de aprender por sí misma; 3) Todo está en todo. El profesor “probó que, mediante su método, él podía enseñar otras lenguas, matemáticas e incluso algo que no conociera, como música o pintura. El maestro podía ser ignorante y de todos modos instruir a los alumnos porque lo que importaba era emanciparlos de la autoridad de los maestros.
“La pedagogía tradicional implicaba que el docente transmitiera al alumno cosas que éste no podría nunca entender por sí mismo. Jacotot vio el acto mismo de explicar como un ejercicio de poder que desviaba al alumno de su propia confianza y de sus capacidades. No era necesario explicar una vez que el alumno entendiera, por su propio esfuerzo, mediante ensayo y error, el lenguaje necesario para dominar cualquier disciplina. Una vez logrado esto, el alumno podría aprender lo que se propusiera simplemente recordando cómo había aprendido sin ayuda. Muchos artistas actuales buscan algo similar. Cuando hablan del “proceso” en la obra, hablan de un personal y errático proceso de aprendizaje.”
Imaginando la figura del Museo como un maestro ignorante, se antoja la posibilidad de que este organismo busque, mediante sus quehaceres cotidianos, asistir a la tarea de que los públicos aprendan por sí mismos la forma de relacionarse con las obras de arte y con los contenidos artísticos. Emancipar a los públicos de la autoridad intelectual del museo respecto a qué ha de comprenderse de un conjunto de obras expuesto en las galerías.
Una publicación como la que tratamos más arriba puede intervenir en este proceso de facilitación del aprendizaje, ya que si bien el folleto es producido materialmente por el museo, los textos son responsabilidad de otras personas fuera de éste, abriendo una vía para la distribución de opiniones y la difusión de la capacidad de opinar, todo desde nuestra posición como Públicos.

Publicado en el suplemento Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
9 de enero 2009

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