martes, 20 de octubre de 2009

Un fragmento de Las Constituciones de México, de Adolfo Mexiac

Fragmento de Las Constituciones de México (1992), de Adolfo Mexiac. Casa de la Cultura de Morelia.

En el marco de la exposición Leonardo Da Vinci y la Música del año 2006, montada en el Palacio Clavijero, se llevó a cabo una serie de conferencias entre cuyos ponentes destacó Teresa del Conde, historiadora de arte y crítica. Destacó por un momento muy lúcido y declaratorio en el transcurso de su ponencia, al hacer pausa para referirse a dos obras de arte público realizadas por Adolfo Mexiac, ubicadas en el centro histórico de Morelia. “Esas obras no deberían estar ahí” fueron sus palabras. El público aplaudió el comentario y los medios tomaron nota.
¿Cuáles son las obras a las que se refería Del Conde? Una es el mural Las Montañas de Michoacán ubicado en el Palacio Clavijero, elaborado de noviembre de 2001 a febrero de 2002. La otra obra precede a la primera, y se encuentra en la Casa de la Cultura de esta ciudad de Morelia. Fragmento de Las Constituciones de México, grabado monumental tallado en madera que ocupa la “antesala” de la Cámara de Diputados, San Lázaro, ciudad de México. El mural de Clavijero merece comentario aparte, así que por lo pronto ¿qué hace este fragmento de mural en la Casa de Cultura?
En 1980, Adolfo Mexiac (Cuto de la Esperanza, Michoacán, 1927) fue encomendado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez a realizar un mural en el mezzanine del entonces inconcluso Palacio Legislativo. En ese momento José Chávez Morado, artista guanajuatense y añejo maestro de Mexiac, realizaba su propio mural en la mismísima fachada del Palacio: Pluralismo político, elaborado a partir de placas de bronce caladas, muestra “las diversas formas ideologías, formas de pensamiento y concepciones del mundo en nuestro país.” En éste se dibuja el escudo nacional en tonalidades verdes dadas a partir d el material utilizado. Flanqueando esta obra, cuatro franjas laterales, dos de mármol (blanco) y dos más de tezontle (rojo). Los colores patrios se integran al conjunto arquitectónico, mural y edificación son uno. Pasando a través de sus puertas nos recibe Las Constituciones de México.
A diferencia de su maestro Chávez Morado, Mexiac optó por la técnica que más resaltaba su habilidad: la xilografía, talla directa en madera que tanto aprendió a dominar durante su trayectoria por el Taller de Gráfica Popular y que le valió el reconocimiento de “excelente grabador”. Pero esta talla en madera presentaba particularidades: no sería elaborada para realizar impresiones en papel, sino para exhibirse en un espacio público, patrióticamente simbólico. El relieve en madera fue su opción y así la llevó a cabo junto con un conjunto de colaboradoras y colaboradores. El trabajo manual fue exhaustivo, 330 metros cuadrados de tablas de caoba talladas a mano con gubias y herramientas tradicionales, meses de trabajo trazando en el material el largo patrón mural ideado en los bocetos. La tarea se terminó en 1981, quedando reflejada la mirada particular de Mexiac sobre la historia oficial que traza el devenir de nuestra nación a partir de las constituciones de 1824, 1857 y 1917.
Las Constituciones de México no duraría mucho. El 5 de mayo de 1989, la Cámara Legislativa sufre un incendio y el mural es calcinado. Ese año se realizaba una exposición en homenaje a Mexiac en el Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce”. La mala noticia de su obra hecha carbón contrastaba con la aparentemente declarada aceptación de su obra en los circuitos artísticos de Michoacán. Pero las cosas no pasaron sin pena ni gloria. Para 1992, Mexiac sería encomendado por la Legislatura en turno para elaborar de nuevo el mural de las Constituciones.
Mexiac es un hombre que concienzudamente mantiene organizado su archivo personal. Conservaba los bocetos originales y conocía la forma de trabajo. Pero hubo cambios, decidió modificar el plan mural original y las imágenes se trazaron distintas. Tablas verticales de caoba fueron el material elegido, de nuevo, pero la estrategia a seguir sería otra, no estaba dispuesto a enfrentarse a esos 330 metros cuadrados con sus gubias sujetadas con mano desnuda. Para la ocasión de 1992 recurrió, junto con su equipo de ocho colaboradores, a herramientas industriales como taladros eléctricos, martillos automáticos y pulidoras mecánicas.
El resultado es el que hoy día puede verse en el mezzanine de San Lázaro. Abarca desde el periodo independentista, pasando por las leyes de reforma, los dos imperios en México, el Porfiriato y hasta los años 30 del siglo XX, momento en que la expropiación petrolera se da lugar en la historia nacional a través de la presidencia de Lázaro Cárdenas, junto con la reforma agraria y otros hechos que no tocaremos aquí.
Esto último es lo que representa la xilografía de gran formato de Mexiac ubicada en la Casa de la Cultura de Morelia. El fragmento corresponde a la reproducción del extremo izquierdo del mural en San Lázaro. Lázaro Cárdenas en la sección izquierda de la imagen, en actitud estática y maníquea, extiende ligeramente sus brazos al frente mientras frente a él marchan en línea hombres y mujeres, obreros, campesin@s, revolucionari@s, trabajadores y trabajadoras; tod@s dirigiéndose hacia el extremo derecho mientras una bandera ondea en el fondo. Sus actitudes son graves, constreñidas, enérgicas, pero todo está marcado por el signo del congelamiento. Los trazos son confusos, la figuración es esquemática en exceso, la madera no ensambla correctamente, la superficie es irregular… lo cierto es que no se compara con su símil en Palacio Legislativo.
Esta obra fue donada por su autor “al pueblo michoacano” en el 2000. Dicho “regalo”, que recibió el entonces Instituto Michoacano de Cultura (IMC) presidido por Jaime Hernández Díaz, precede por un año la realización del mural Las Montañas de Michoacán, obra que Mexiac y colaboradores elaboraron en un periodo de 4 meses bajo encargo expreso del entonces saliente gobernador Tinoco Rubí, a través del IMC. Dicho mural generó controversia por realizarse en un edificio colonial “que no pedía decoración mural alguna” en opinión de sus detractores, además de su dudosa calidad plástica, una cuestionable interpretación histórica en términos de contenido, entre otras problemáticas planteadas.
El fragmento de Las Constituciones de México en Morelia anunció el devenir de una obra pública que provocaría, entre tantas cosas, que Mexiac no volviera a presentarse artísticamente en Michoacán por efectos de la oposición recibida y la controversia generada, todo sumado al descontento del público respecto al resultado final de la pintura llevada a cabo. Después del mural en Clavijero, este autor desaparece de la escena cultural michoacana; en cambio, fue acogido cálidamente por el estado de Colima, principalmente por la Universidad de Colima y el gobierno del estado. Dicha acogida culminaría en la fundación del Centro Cultural “Adolfo Mexiac”, que se realizó en el año 2008.
Cada obra de arte público tiene una historia privada por contar.

Publicado en el suplemento Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
18 de octubre 2009

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