miércoles, 1 de julio de 2009

Museos. Monumentos y contenidos.

Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC-UNAM), Centro de las Artes de Zamora y Centro Cultural Clavijero.



“Los museos quieren atraer a los turistas con sus edificios, pero lo importante es lo que pasa cuando uno está dentro. Ninguno de los museos nuevos de hoy son mejores que las pinturas, esculturas, fotografías y otras formas de arte que en ellos se encuentran.”

Robert Storr.


Valga iniciar el texto de hoy advirtiendo que se trata más de un conjunto de notas que un argumento completamente construido.

En la colaboración anterior revisamos un episodio, un conflicto, entre un pintor y un director de museo a la luz de las oposiciones entre pintura y otras formas contemporáneas de arte, oposiciones manifiestas en la interacción entre artistas e instituciones públicas de cultura. En esta ocasión revisaremos algunos aspectos al interior de dichas instituciones en nuestro estado, específicamente en el ramo de los museos. Para ello recurriremos a una discusión alrededor del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) recientemente construido en la Ciudad Universitaria de la UNAM, ciudad de México.

El 27 de febrero de 2009 se realizó una mesa de debate en las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce”, titulada “El MUAC y los discursos del arte contemporáneo en México”. Pilar Villela Mascaró, participante de la mesa, aportó al debate un par de nociones que referiré aquí para comprender esta nueva modalidad de museo a la cual pertenece el MUAC y que responde a una tendencia global de gestión museística. Referir esto ¿para qué? Para dar una breve lectura de ciertos aspectos y condiciones presentes en los museos y centros culturales de Michoacán.

De acuerdo con Villela, el MUAC, “este museo espectacular en su arquitectura corresponde a lo que se suele llamar el museo tangible […] y es todo un modelo de desarrollo de museos que consiste, por ejemplo, en la recuperación de una zona deprimida, urbana, por medio de la construcción de un museo cuyo principal atractivo es la arquitectura” que refleje que eso que está ahí “es un museo pero también es un monumento”. Aquí sirve traer a colación el caso del Centro Regional de las Artes de Zamora como un edificio nuevo, innovador en su forma arquitectónica, tendiente a descentralizar las acciones culturales museísticas, pero que bien puede responder a este sentido del museo tangible. Lo mismo sucede con el Ex Colegio Jesuita de Pátzcuaro y el Centro Cultural Clavijero en Morelia, con la particularidad de que son edificios coloniales recuperados como centros expositivos que responden a la creación de infraestructura cultural de gran envergadura que, directa o indirectamente, se inscribe en la economía del conocimiento. Por supuesto, también son aprovechados en el ramo turístico.

Sigamos. El MUAC, como institución, está diseñada “sobre un modelo de negocios y que produce, como negocio, por una parte experiencias (sic) que se le ofrecen al usuario relacionadas con el crecimiento de la economía terciaria” (es decir, la economía de los servicios). Por otra parte, “el museo produce contenidos […] está relacionado con la economía del conocimiento […] El museo como generador de contenidos se vuelve también una empresa productiva.”

“Pasa algo muy triste fuera de la ciudad de México, que es recibir exposiciones, incluso en la ciudad de México pasa. El Museo Rufino Tamayo de Arte Contemporáneo Internacional, por cierto, se dedica a comprar exposiciones, a recibir exposiciones que ya vienen hechas de fuera. ¿Quién es el que está ganando? El que generó el contenido.” Esto se encuentra muy en línea de lo que hoy por hoy podemos ver en los museos michoacanos: la inequitativa proporción entre la producción de contenidos (producción de exposiciones) y la importación de contenidos provenientes de otras instituciones, nacionales o internacionales. Un estudio estadístico básico apoyaría esta afirmación, concretamente en lo expuesto en el último año de, por lo menos, el Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce” y el Centro Cultural Clavijero. Ello perfila el estado actual de estas instituciones más como consumidoras de contenidos que como productoras de conocimiento.

El pasado 31 de mayo, fue publicado en el diario La Jornada Michoacán un artículo extenso sobre la gestión de museos, o más precisamente, sobre el mapa museístico en el estado de Michoacán y cuáles son las particularidades administrativas de cada museo referido, además de su personalidad de acuerdo al acervo con que cuentan.

De acuerdo al recuento que hace Arturo Chávez Carmona, autor del artículo, la mayoría de los museos en este estado se encuentran en Morelia, dependiendo de la Secretaría de Cultura (SECUM) del Gobierno del Estado. En dicha ciudad se encuentran la Casa Natal de Morelos, el Museo de Arte Colonial, el Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce”, el Museo del Estado y el Centro Cultural Clavijero; en Pátzcuaro, el Ex Colegio Jesuita y el Museo de Artes e Industrias Populares; en Tzurumútaro el Museo Agrarista; en Zamora, el Centro Regional de las Artes. Dependientes del INAH. Museo Regional Michoacano, Museo de Sitio Casa Morelos, ambos en Morelia. De la Suprema Corte de Justicia del Estado es el Museo Histórico del Poder Judicial. De la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Casa Museo de Sitio del Primer Supremo Tribunal de Justicia de la Nación (Ario de Rosales). En Tlalpujahua, Museo Tecnológico y la Casa Parker. Este puede ser un mapa incompleto y preeliminar, pero lo que se muestra en ello es que la práctica museística se encuentra fuertemente centralizada en el ejercicio del Estado, tanto a nivel estatal como federal.

Rescatemos un par de ideas de los párrafos iniciales del artículo: “Los museos resguardan colecciones de bienes culturales […] que son vehículo de la manifestación creadora del artista o reservorio de la ideas y habilidades de la humanidad.” Pero además, estas instituciones son “espacios de aprendizaje y enseñanza, investigación y recreación de la cultura […] Los museos albergan la herencia cultural de una comunidad, mantienen sus tradiciones vitales y artísticas, y son punto de referencia de la identidad de una sociedad.

¿Cómo los museos, en la coyuntura actual del estado de Michoacán, responden a esta herencia cultural de las comunidades y la identidad de nuestra sociedad, si los contenidos que albergan principalmente provienen de otras latitudes, y los acervos permanentes no son objeto de una renovación constante y concienzuda? No es una interrogante sencilla, lo cierto es que también puede ser incompleta, pero la respuesta no se plantea con menor dificultad.

Publicado en el diario Cambio de Michoacán
Suplemento Cambio de Letras
28 de junio de 2009

1 comentario:

  1. Caramba, joven, si hasta me sentí aludido... Creo honestamente que el traer de fuera sería útil si existiera creación constante aquí adentro; podríamos dicernir si la exposición fue certera o no y si nos es útil o no; pero los esfuerzos son pocos por crear exposiciones originales en el estado.

    Y precisamente en ese tenor, estoy esperando su reflexión en torno a "Huellas de Fuego".

    Saludos. Said.

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