domingo, 19 de julio de 2009

León Ferrari. Obras 1976-2008

León Ferrari recibiendo el León de Oro en la Bienal de Venecia (2007), collage y escritura deformada.


La exposición León Ferrari – Obras 1976-2008 presente en el Centro Cultural Clavijero tiene su origen en los acervos que dicho artista ha donado de su propia obra al Museo de Arte Alvar y Carmen T. de Carrillo Gil, ciudad de México. Ferrari expuso ahí en 1982, donando al museo parte del material exhibido. A raíz de la nutrida exposición retrospectiva que se realizó de este artista en Argentina, abarcando obras de 1964 a 2004, el museo Carrillo Gil volvió a recibir una exhibición de Ferrari, resultando de ello que el artista donara otra nutrida cantidad de material para los acervos del museo. De este fondo de obras que se formó a partir de ambas donaciones es que surge la exposición que ahora puede visitarse en el Centro Cultural Clavijero.

Ferrari ha sido, a lo largo de su vida y carrera (artística y no artística) un personaje prolífico y polémico. Tuvo su formación profesional como Ingeniero, pero durante la universidad empezó a dibujar y a pintar de forma independiente. Nunca tuvo una formación artística formal, lo cual para él mismo representa una ventaja: “porque al no tener las técnicas aprendidas tenés que ingeniarte…”

El hecho de no inscribirse en una técnica tradicional (como pintura, escultura, grabado u otras) le permitió que de muchas formas pudiera trabajar dentro de los bloques artísticos que impulsaban los movimientos de vanguardia artística latinoamericana, como el movimiento Madí y otras agrupaciones de artistas que trabajaban sin estar ligados por la publicación de manifiesto alguno. Esta veta experimental o basada en materiales no convencionales para el arte (aunque lo no convencional se haya convertido en lo convencional para el arte contemporáneo) puede verse en la exposición de Obras en diferentes aspectos.

Uno de los primeros es la presencia de grandes vitrinas que resguardan recortes de periódicos sobre hojas, acopiados y conservados por el artista, y que registran la sospechosa aparición de numerosos cadáveres, casi todos fechados en el año 76, agosto. De acuerdo a los comentarios que en conferencia emitió Ruth Estévez, curadora de la muestra, el jueves 16 de julio en el mismo Clavijero, esta carpeta de noticias tomadas de las secciones de nota roja de diarios en Buenos Aires tiene relevancia porque éstas muertes que no eran casuales se constituyeron en señales que anunciaban la realidad de una dictadura instaurada en Argentina que demostraría su rostro como tal años más tarde, cuando se dieran a conocer los procedimientos de tortura, desaparición y represión dentro de un periodo de la historia en Argentina que se denominaría, de forma general, “El Proceso”.

Ferrari dedica, entonces, una serie de collages realizados en fotocopia sobre papel opalina que refirieran esta situación crítica del discurso nacionalista y militarizado coludido con la religiosidad de la ideología católica en Argentina. Las bodas entre Iglesia y Estado no son nuevas. Por ello puede verse en uno de dichos collages una imagen de Adolf Hitler dando la mano a clérigos católicos al tiempo que miembros del gabinete de la dictadura argentina se acompañan amistosamente con altos funcionarios de la Iglesia católica argentina. De esta serie, titulada Nunca más, encontramos una imagen llamada Relato de Scilingo a Horacio Verbitsky + Fragata-escuela “Libertad” (1995) donde el tal Scilingo narra el procedimiento llevado a cabo entre los cuerpos militares al arrojar los cuerpos vivos de “los subversivos” al mar desde un avión.

La crítica al régimen dictatorial en Argentina también llevó a Ferrari a la crítica de la Iglesia católica como institución, como lectura de los designios divinos. Muchas personas han manifestado –por diferentes medios- su indignación frente a las imágenes producidas por Ferrari a partir de encabezados del diario L’Osservatore Romano (órgano de comunicación impreso del Vaticano, razón por la cual los títulos son dominados por una temática religiosa), pinturas renacentistas, grabados de Gustav Doré y Francisco de Goya, entre otros. Leer Ciertamente, la vida vencerá, al tiempo que se ve la imagen de los cuatro jinetes del Apocalipsis cabalgado tal como los hiciera figurar el artista renacentista Alberto Durero, puede producir conmoción en el entendimiento de un creyente. Lo mismo puede ocurrir con las imágenes de la serie Relecturas de la Biblia, donde Ferrari pretendía manifestar esta diferencia cultural entre la cultura occidental-cristiana y la asiática, donde la noción de culpabilidad sobre el sexo como pecado no existe.

Para entender la génesis de estas imágenes es útil escuchar la voz del autor: “Busqué una forma de combatir la aversión que Occidente tiene por la masturbación, fruto de su religión, esa terrible religión que padecemos ¿no? Ahora, los resultados ahora se ven todos los días. Los resultados del librito del Viejo y el Nuevo Testamento lo venos en Palestina, lo vemos en la India, lo vemos en Bush, lo vemos con todo lo que está pasando en Afganistán, en Irak, en fin (…) Aca, el “Proceso” (dictadura militar en Argentina), la religión con el “Proceso” estuvo muy vinculada y ahora están peleando por la enseñanza religiosa, la vuelta a la enseñanza religiosa. Siguen luchando contra el preservativo lo cual los hace responsable de tantas muertes…”

Son amplias y variadas las formas en las que Ferrari ha abordado la temática social e ideológica a través de su obra. Ciertamente ha dedicado buena parte de su vida a la producción artística dominada por una directriz plástica –aquí caben sus grabados sobre códigos y lenguajes arbitrarios, escrituras no-significantes o deformadas, como las series de Escrituras y Kamasutra. Sin embargo, en ocasiones también dejó de lado la producción artística para entrar de lleno al activismo político. Pero desde Cartas a un general y Cartas al Papa, atravesando por el video de la Casa Blanca invadida por lombrices, hasta las heliografías que reflejan una “arquitectura de la locura” y el “absurdo de la organización humana”, demuestran el matrimonio que puede existir entre arte y personalidad política, entre creatividad y pensamiento crítico.


Publicado en el suplemento Cambio de Letras

Diario Cambio de Michoacán

19 de julio 2009

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